  |
| |
- Adopta una posición cómoda; asegúrate de que tus brazos y tus hombros estén relajados.
- Tu mano debe ser flexible y estar en contacto completo con la piel del bebé.
- Intenta mantener el contacto con el bebé incluso cuando te pongas más aceite (mano, antebrazo, etc.).
- La presión ejercida por las manos es equivalente al peso de tu mano y tu brazo. Si no aplicas suficiente presión, simplemente estás acariciando al bebé y, probablemente, de esta forma sólo acabarás estimulando al bebé o haciéndole cosquillas.
|
|
|
 |
|
| |