No es necesario que bañes al bebé todos los días, porque no se ensucia tanto. Es más, bañarle con demasiada frecuencia no es necesariamente algo bueno, ya que esto puede afectar a la capa protectora natural (el manto ácido) de la piel de tu bebé. Otro factor a tener en cuenta es que los bebés gastan energía en volver a recuperar su temperatura corporal después del baño. Para la mayoría de los bebés, es suficiente bañarlos cada dos o tres días. Si bañas al bebé antes de dormir puedes hacer que se sienta relajado y con muchas ganas de dormir.
No es recomendable lavar al bebé con jabón. Es mejor lavar suavemente su piel delicada con agua y una esponja o un suave guante de baño. Después del baño, seca al bebé con cuidado y, a continuación, frota su piel con el Aceite de Caléndula, que la mantendrá agradablemente suave y flexible.