Durante los primeros meses de su vida, el bebé corrige su posición fetal estirando sus músculos y aprendiendo a controlar sus movimientos. Dar un masaje al bebé estimula su coordinación muscular y su flexibilidad. También estimula la circulación sanguínea (que se puede ver en su piel), regula el ritmo cardíaco y la respiración, y activa el metabolismo.
Dar un masaje al bebé puede ayudar a que tu hijo esté más alerta y más orientado socialmente cuando crezca. El masaje también ayuda al bebé a relajarse reduciendo la producción de hormonas de estrés. Por lo tanto, conciliará el sueño más deprisa y dormirá durante más tiempo y más profundamente.